Cada segundo que vivimos es un momento nuevo y único del universo, un momento que jamás volverá... ¿Y qué es lo que enseñamos a nuestros hijos? Pues les enseñamos que dos y dos son cuatro, que París es la capital de Francia. ¿Cuándo les enseñaremos, además, lo que son? A cada uno de ellos deberíamos decirle: ¿Sabes lo que eres? Eres una maravilla. Eres único. Nunca antes ha habido ningún otro niño como tú. Con tus piernas, con tus brazos, con la habilidad de tus dedos, con tu manera de moverte. Quizá llegues a ser un Shakespeare, un Miguel Ángel, un Beethoven. Tienes todas las capacidades. Sí, eres una maravilla. Y cuando crezcas, ¿serás capaz de hacer daño a otro que es, como tú, una maravilla? Debes trabajar -como todos debemos trabajar- para hacer el mundo digno de tus hijos.
Pau Casals
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dimarts, 25 de gener del 2011
dissabte, 25 de desembre del 2010
La coma, esa puerta giratoria del pensamiento
Julio Cortázar escribía:
Según el escritor, si usted es mujer, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra "mujer". Si usted es hombre, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra "tiene".
Aunque la visión de Cortázar me parece un poco demasiado ligada al género, desde luego éste es un gran ejemplo de cómo la mente interpreta cada fragmento del mundo según le conviene.
¿Y vosotros, dónde habéis puesto la coma?
La coma, esa puerta giratoria del pensamiento.
Lea y analice la siguiente frase:
"Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la
mujer andaría en
cuatro patas en su búsqueda"
Según el escritor, si usted es mujer, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra "mujer". Si usted es hombre, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra "tiene".
Aunque la visión de Cortázar me parece un poco demasiado ligada al género, desde luego éste es un gran ejemplo de cómo la mente interpreta cada fragmento del mundo según le conviene.
¿Y vosotros, dónde habéis puesto la coma?
dimecres, 15 de desembre del 2010
Para que no tengamos que escribir nunca algo así
Si pudiera vivir nuevamente mi vida. En la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico.Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares donde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos. Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, solo de momentos; no te pierdas ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas; si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más atardeceres y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.
Jorge Luis Borges
dimecres, 8 de desembre del 2010
El matrimonio y el pan
Érase una vez un matrimonio. Desde que se casaron y comenzaron a vivir bajo el mismo techo, mantuvieron el hábito de comer y cenar juntos aunque les fuera difícil hacer coincidir sus horarios.
Cada vez que se sentaban a la mesa, el marido cogía la barra de pan y la partía en tres trozos. Él se quedaba los picos y le daba el medio a la mujer. "Se queda los picos porque están mejores", pensaba ella. Pero no le decía nada.
Pasaban los años y el marido continuaba con la vieja costumbre de partir el pan el tres trozos, quedarse los picos y darle el centro a su mujer. En menos que canta un gallo se plantaron en los cincuenta años de casados, y el matrimonio se vio celebrando sus bodas de oro.
"Hoy es el día en que me dará los picos del pan", se dijo la mujer. Llegó la hora de la comida y, bajo la disimulada mirada de su esposa, el marido tomó el pan entre sus manos. Como siempre, lo partió en tres trozos. La mujer estaba convencida de que, esta vez, los picos serían para ella...
Y sin embargo su marido repitió la misma rutina de siempre: se quedó con los picos y le cedió el medio del pan a ella. "Hombre, en el día de nuestras bodas de oro ya podrías haberme dado a mí los picos, ¿no?", preguntó la mujer, dolida.
Entonces él la miró, desconcertado. Mudo, le pasó los picos del pan arrastrándolos lentamente sobre el mantel. Al cabo de unos segundos, el marido musitó: "Durante todos estos años te he estado dando la parte del medio porque era la que más me gustaba".
¿Interpretar o corroborar? ¿Callar o comunicarse?
(La fuente de este cuento es desconocida. Agradezco a mi madre que me lo haya contado).
dissabte, 4 de desembre del 2010
Libertad de elección
A un reportero le encargaron hacer un reportaje sobre un hombre que había sido condenado a cadena perpetua por cometer varios delitos, entre ellos el asesinato.
El preso había tenido dos hijos, nacidos con apenas once meses de diferencia. Uno creció siguiendo los pasos de su padre: delinquió constantemente y su vida se redujo a entrar y salir de la prisión una y otra vez. El otro fue, de pequeño, un niño normal, y de mayor consiguió ser exitoso en su trabajo y en su vida familiar: educó a sus hijos con conocimiento y juicio.
El reportero decidió entrevistar a los dos hijos del condenado para que dieran sus respectivas visiones sobre su padre. Así, preguntó a los dos hermanos, en privado y sin que supieran que también le había preguntado al otro: "¿Por qué ha dirigido su vida por ese camino?".
Sorprendentemente, ambos contestaron lo mismo:
"¿En qué otra persona me hubiera podido convertir, después de haber crecido con un padre como el mío?"
divendres, 19 de novembre del 2010
Una leyenda hindú
Una vieja leyenda hindú cuenta que hubo un tiempo en que todos los hombres eran dioses. Abusaron tanto de su divinidad que Brahma, el dios supremo, decidió quitarles el poder divino y esconderlo en un lugar inaccesible. El gran problema fue, pues, encontrarle un escondite.
Cuando los dioses menores fueron convocados para resolver este problema, propusieron lo siguiente:
-Enterremos la divinidad del hombre en la tierra.
Entonces, los dioses replicaron:
-No, eso no será suficiente. Cavará y la encontrará.
Entonces, otros propusieron:
-Tiremos la divinidad al más profundo de los océanos.
Brahma contestó:
-No, pues tarde o temprano el hombre explorará las profundidades de todos los océanos y seguramente la encontrará y la traerá a la superficie.
Entonces, los dioses menores concluyeron:
-No sabemos dónde esconderla. Parece no existir, ni en la tierra ni en el mar, lugar alguno en que el hombre no pueda descubrirla un día.
Y Brahma dijo:
-Esto es lo que haremos con la divinidad del hombre: la esconderemos en lo más profundo de sí mismo. Será el único lugar donde nunca se le ocurrirá buscarla.
Desde la noche de los tiempos -concluye la leyenda-, el hombre ha dado la vuelta a la tierra, la ha explorado, escalado, navegado y cavado, a la búsqueda de "algo" que se encuentra en él mismo.
Eric Butterworth
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